Once upon a time…

Once upon a time…, así empezaría este relato sino fuera una historia real. Motherlike nació en un pequeño Palomar reconvertido en refugio de urbanitas que querían recuperar el contacto con la naturaleza, con la vocación, el buen hacer de cosas sencillas pero importantes en el devenir cotidiano de nuestros mayores. En definitiva, regresar a sus raíces.

Lo que comenzó como una necesidad de su creadora (química de profesión y amante de la naturaleza y de las tradiciones por vocación), que necesitaba evitar la exposición a sustancias sintéticas que alteran el equilibrio entre nuestro cuerpo y el entorno natural, y compartir nuestras experiencias con los más allegados, terminó convirtiéndose en un proyecto profesional.

El tan extendido actualmente DIY, también conocido como “Do It Yourself”, o según nuestros mayores “…ponte, y hazlo,…”, comenzó en “El Palomar” como una afición familiar de crear uno mismo los productos más básicos, y evitar así todas las sustancias sintéticas demás que existen en la industria, y que día a día e inconscientemente alteran el equilibrio natural de nuestro cuerpo.

Tras años de experiencia y perfeccionamiento del producto, llega el momento de abrirse al mercado local. Acercarse al consumidor que busca un producto puro y sencillo. Un producto que cumpla con su función de la manera más tradicional, sin necesidad del uso de productos añadidos cuya única finalidad son dotar a los productos de una estética artificial y un periodo más largo de almacenamiento, y que a largo plazo terminan por alterar nuestro cuerpo y el medio ambiente de nuestro irremplazable planeta.

La misión consiste en hacer productos “tal cual”, lo menos transformados posibles. Conociendo todos y cada uno de los componentes en caso de mezclas y su procedencia, para evitar el riesgo de reacciones alérgicas exacerbadas en respuesta a un entorno que hemos contaminado en apenas cuatro generaciones.

Aún en algún lugar recóndito, seguramente rural, puede haber una tinaja donde se mezclaban las cenizas de un hogar de leña con agua. A dicha mezcla se le añadían aceites y/o grasas para elaborar jabón. A la manera que generación tras generación han hecho las madres, sin más razón de porque así les habían enseñado a su vez sus madres, y ese jabón, “tal cual” limpiaba tal y como se esperaba. El primer producto manufacturado por la creadora de este proyecto, fue un modesto jabón, cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, pero que de haberse inventado en un pasado reciente habría sido objeto de los mayores reconocimientos, por su gran contribución a la mejora de la salud a través de la universalización de la higiene.

Actualmente el que más y el que menos sabe que mezclando aceite y/o grasa con sosa (con las precauciones debidas: mediante el uso de gafas de seguridad para evitar lesiones oculares), se puede obtener jabón. Pero prefiere comprarlo hecho, por comodidad, porque es más barato, o por la razón que sea , sin la precaución de leer y entender la composición declarada y los posibles efectos colaterales sobre la salud de un producto excesivamente elaborado, unido a su dañina huella medioambiental.

Resumiendo, el jabón es el resultado de la reacción de saponificación de una grasa y/o aceite que rinde una mezcla de sales sódicas o potásicas, dependiendo de si se prepara con sosa o potasa, de los ácidos grasos que componen y caracterizan los aceites y/o grasas de partida, y glicerina. Dichas sales de ácidos grasos son las responsables del fenómeno de limpieza, mientras que la glicerina que se forma en este proceso, junto con el jabón, le confiere cremosidad. La composición en ácidos grasos de los aceites vegetales son específicas de las plantas de las que se extraen y del proceso de extracción empleado, que puede modificarla en función de la agresividad térmica del mismo, de ahí que el prensado en frío sea el aceptado como el más adecuado para mantener los atributos originales.

Todo lo demás en su composición serían productos añadidos y extraños al jabón. Por ejemplo, cualquier aroma añadido que sea agradable, que por supuesto no contribuye a un mejor lavado y por tanto no puede atribuírsele el atributo de “huele a limpio”. Otros productos añadidos suelen ser detergentes, que pueden mejorar o no la capacidad de limpieza del jabón pero que seguro siempre son más baratos por ser un derivado del petróleo. A veces se pueden encontrar anti fúngicos para que no se eche a perder el jabón en un plazo corto de tiempo, lo que encarecería el proceso y que sin remedio supondría también un ataque a la microflora de nuestro cuerpo. Comunes son los antioxidantes para evitar que alguna sal de ácido graso presente en el jabón se oxide y enrancie. Un jabón oxidado no altera su capacidad de lavar pero puede producir un rechazo al usuario por su olor a rancio. Dichos antioxidantes en caso de estar presente, pueden ser de origen natural como la vitamina E, que contienen la mayoría de los aceites vegetales, o de procedencia sintética, de nuevo más económico pero sin tener en cuenta el balance de costes de riesgo para la salud y para el medio ambiente.

Los productos que se utilizan en la fabricación, siempre naturales, son necesarios si se desean conseguir unas propiedades especificas en un jabón puro. Un jabón puede adquirir propiedades nutritivas, hidratantes, exfoliantes, dureza, calmantes, o simplemente que haga más o menos espuma (es importante saber que la espuma no limpia, pero siempre queda más estético). Es importante saber que propiedades tienen cada uno de los “extras” que añadimos, para saber por qué los incluimos. Por lo tanto, los jabones elaborados serán distintos en función de los aceites empleados porque distintas serán las sales de los ácidos grasos que lo forman.

El objetivo de este proyecto incluye emplear solo productos de origen natural renovable, tanto aceites como grasas, cuyo uso no altere ni el equilibrio natural del cuerpo ni el del medio ambiente.

El objetivo de prestar especial atención en estos detalles no es otro que poder ofrecer productos que han conservado todos sus nutrientes naturales y a la vez están libres de pesticidas y sustancias peligrosas para nuestra salud y la de nuestro entorno.

Intentamos cuidar de nosotros y de nuestro planeta como mejor podemos y sabemos. Esa es la mejor herencia que podemos dejar.
En esta página encontraran únicamente productos naturales, procedentes de sistemas de producción sostenibles que ayudan tanto a un bienestar de nuestro cuerpo como de nuestro planeta.